Eyaculación precoz:

 

De todos los trastornos sexuales, la eyaculación precoz es probablemente el más controvertido. Son muchos/as los/as psicólogos/as que insisten en que este problema es más un mito cultural que un trastorno. Esto se debe a que la rapidez eyaculatoria se ha mostrado como una respuesta muy adaptativa en todos los animales con reproducción sexual. Sin embargo, desde los años 70 del siglo pasado se ha venido mostrando un interés y una preocupación crecientes respecto al tiempo que un hombre tarda en eyacular.

 

Se dice que un hombre tiene un problema de eyaculación precoz cuando eyacula tras una estimulación sexual mínima, antes o muy poco tiempo después de la penetración, antes de lo que el hombre desearía. Esta circunstancia debe ser vivida por el hombre como frustrante o ansiógena y debe ser constante, darse en todas o casi todas las relaciones sexuales en las que participa.

 

En los casos en los que el hombre desea retrasar el momento de su eyaculación existen varias opciones disponibles. Aunque la eyaculación es una conducta refleja que se realiza de forma involuntaria, el hombre, con el debido entrenamiento, puede aprender a retardarla. Sin embargo, además de los métodos disponibles para retrasar la eyaculación, el tratamiento se puede completar con información y formación que enriquezca la vida sexual del paciente y/o la relación de pareja.